Ya sabemos qué pedirle a un pavimento de madera, y cómo hacerlo (porque lo hemos leído
aquí y
aquí). Vamos a disfrutar ahora eligiendo lo que más nos guste…para nuestra
reforma!!
TIPOS DE MADERA

Uffff…. Hay demasiadas como para comentarlas aquí… Sobre todo ahora que existe un comercio con
África, Asia y Sudamérica que permite que sean normales maderas que antes eran rarezas. Con lo cual, no os limitéis al roble: si vais a un buen distribuidor, encontraréis muchas posibilidades que os podéis plantear.
No todas las maderas son aptas para ser pavimentos, pero si os las venden en un distribuidor reconocido, normalmente será garantía suficiente.
Con lo cual, con que os fijéis en el
color, el
dibujo de las
vetas y la
textura, será suficiente. Bueno, y por supuesto en el precio. Respecto a esto,
el precio será función de la demanda que exista de ese tipo de madera. No por ser más cara será mejor. Asesoraos bien al elegir la que más os guste.
TAMAÑO Y FORMATO
Es otra cuestión que le da al pavimento un carácter distintivo, y que influye bastante en el precio. Normalmente, cuanto más grandes sean los listones (tanto en ancho como en largo), mejor quedará… y más elevado será el precio.
DUREZA

La dureza de una madera viene
determinada por el tipo de crecimiento del árbol: los árboles de crecimiento lento producen maderas más densas y por tanto más duras. Y cuanto más dura sea la madera, mejor aguantará las inclemencias del tiempo, o del uso.
Evidentemente, las maderas con un crecimiento rápido son más económicas que las que proceden de árboles que tardan décadas en alcanzar el grado de madurez suficiente como para ser empleadas.
Para un uso normal, por ejemplo de vivienda, casi cualquier madera que os sirva un proveedor os servirá, ya que todos los pavimentos se realizan con maderas adecuadas para ello. Si lo vais a destinar a un
uso más intensivo (exteriores, locales comerciales, zonas con mucho tránsito...), sí que conviene que pongáis una madera más resistente de lo normal. Si contactáis con un buen
profesional, os asesorará adecuadamente.
Las maderas blandas (habitualmente coníferas) suelen estar destinadas a ser piezas auxiliares, debido a su economía, ligereza y fácil manipulación.
ACABADOS
Algunos pavimentos de madera, concretamente los laminados (naturales o sintéticos) vienen con el acabado incorporado (mate, brillante…). Y conviene dejarlo así, porque en ese tratamiento incorporan tratamientos para incrementar la dureza, filtros UV…
Pero si empleáis una madera maciza (ya sea en madera o en parquet), o bien acuchilláis la existente, tendréis que decidir qué tipo de acabado queréis darle. La misión principal de ese acabado será impermeabilizar el pavimento, y que la madera (material poroso) no absorba suciedad, aportando además en algunos casos un grado extra de dureza.
Hay tres (bueno, en realidad dos) tipos:
BARNIZ
Transparentes o teñidos, su principal característica es que se endurecen al secar, y que pulidos pueden adquirir un gran brillo (siendo su posible acabado brillante, satinado o mate).
Algunos son resistentes también a los rayos UVA, o bien tienen una altísima resistencia a la abrasión.
Por su dureza y resistencia, es la mejor opción para un
uso intensivo. Aunque si se raya el barniz, especialmente si es brillante, se nota muchísimo.
ACEITE
Los aceites dan un
aspecto natural a la madera, ya que no forman una película sobre el pavimento, sino que son absorbidos por ésta. (Por esta razón, mantienen la textura superficial, evitando que sean tan deslizantes en mojado, utilizándose en pavimentos de duchas, exteriores…).
Su inconveniente es que son delicados de mantener, y que absorben con más facilidad los fluidos, provocando manchas difíciles de sacar.
Al no aportar mayor resistencia a la madera, son sensibles a rayarse, pero al ser mates, no llamarán tanto la atención como en un barniz brillante.
CERA
Por decirlo de alguna forma, no es una decisión de obra: es simplemente un lavado de cara que no aporta especial protección a la madera.

Aunque no aporta impermeabilización al pavimento, también existe la posibilidad del
teñido: oscurecer la madera (mediante tintes especiales o anilinas, que existen en diferentes tonos), existiendo en algunos casos la posibilidad de marcar las vetas.
También podéis colorearlo con pintura diluida, de manera que adquiera color pero se siga marcando la veta.
Os recomendamos que antes de tomar esta decisión hagáis una prueba con vuestro pavimento concreto (evitad incluso que sea una madera del mismo material pero más nueva), porque los resultados pueden variar mucho de un caso a otro.
EXTERIORES
Que un pavimento de madera sea apto para exterior implica tres cosas:

1_Que el tipo de madera
aguante bien la humedad (normalmente son maderas muy duras de origen tropical).
O bien, que la madera cuente con los tratamientos de humedad y temperatura adecuados desde fábrica (donde se introducen en autoclaves, que es una especie de horno al vacío), de manera que se asegure su estabilidad ante las variaciones climáticas.
2_Que el acabado superficial sea el adecuado (suelen ser aceites para mantener la textura superficial y evitar resbalarse).
3_Mantener ese acabado de forma habitual (es decir, aceitarlo todos los años), dado que el sol irá haciendo que pierda color, se oxide, varíe su grado de humedad interna, aumente su porosidad y por tanto el ataque de hongos o xilófagos…
Por otro lado, al perder su impermeabilización exterior, perderá la protección contra la humedad, y en los sucesivos ciclos de absorción/evaporación (hinchado/contracción) se deformará perdiendo rigidez en sus juntas.